Cómo se lava y se cuida la lencería (para que se lo digas a tu clienta)
El cuidado correcto por tipo de tela y de prenda, explicado para que puedas pasarlo tal cual a quien te compra.
Por qué esto es asunto tuyo y no solo de tu clienta
La mayoría de los reclamos en lencería no vienen de un defecto de fábrica: vienen del lavado. Agua caliente, cloro y secadora arruinan encaje, deforman copa y decoloran estampado, y quien recibe la queja eres tú.
Pasar la instrucción de cuidado junto con la venta te ahorra ese reclamo y, de paso, te hace ver como alguien que sabe de lo que vende. Es de las cosas más baratas que puedes hacer por tu reputación.
La regla corta que sirve para casi todo
Agua fría, jabón neutro, a mano o en ciclo delicado dentro de una bolsa de malla. Nada de cloro, nada de suavizante en encaje, y secado a la sombra sin exprimir retorciendo.
Con eso cubres el noventa por ciento de los casos. Si tu clienta solo recuerda una frase, que sea esta.
Cuidados por prenda
El brassier con copa se guarda sin doblar una copa dentro de otra: eso deforma la estructura y es irreversible. Se lava abrochado para que los broches no enganchen otras prendas.
El encaje y la red van en bolsa de malla, siempre. Las prendas con frase o estampado se lavan al revés y en agua fría, que es lo que evita que la impresión se cuartee. Las pijamas de algodón aguantan más, pero encogen si las metes a secadora caliente.
Cómo entregarlo sin que suene a manual
Una tarjeta chica dentro del paquete, o un mensaje corto por WhatsApp al entregar, funciona mejor que un texto largo que nadie lee. Tres líneas bastan: agua fría, a mano o en bolsa, secar a la sombra.
Si vendes por redes, publícalo de vez en cuando como contenido propio. Es información útil de verdad, se comparte, y te posiciona como alguien que conoce el producto en lugar de solo revenderlo.