Cómo vender lencería por WhatsApp y redes sociales
Cómo fotografiar la prenda, cómo armar el catálogo que sí se reenvía y qué contestar cuando preguntan por talla.
La foto es tu mostrador
Sin local, la foto hace todo el trabajo que haría un aparador. Luz de día junto a una ventana, fondo liso y la prenda extendida o sobre maniquí: eso solo ya te pone por encima de la mayoría de las publicaciones del giro.
Fotografía la prenda por los dos lados y haz un acercamiento a la tela y a la costura. En un producto que la clienta no puede tocar, el acercamiento es lo que sustituye al tacto y lo que quita la duda de calidad.
Ten en cuenta las reglas de cada plataforma
La lencería vive en una zona gris para los algoritmos de redes sociales, y las reglas cambian entre plataformas y con el tiempo. La foto de producto sobre fondo liso o sobre maniquí casi siempre pasa sin problema; la foto de cuerpo con mucha piel es la que más alcance pierde o más se restringe.
Si vas a invertir en publicidad pagada, revisa las políticas vigentes de la plataforma antes de gastar: en este giro es común que se rechace el anuncio y ahí se te va el presupuesto y el tiempo.
El catálogo que sí se reenvía
Tu mejor vendedora es la clienta que reenvía tu catálogo a su grupo. Para que eso pase, el catálogo tiene que abrirse rápido y entenderse solo: foto, nombre del modelo, tallas disponibles y precio, sin que haya que preguntarte nada.
Un catálogo que obliga a escribir "¿cuánto cuesta?" pierde a la mitad de la gente que lo vio. El precio a la vista no te quita margen; te quita fricción.
Contesta la talla antes de que la pregunten
La duda de talla es la que más ventas frena y la que más devoluciones provoca. Publica la equivalencia de tus tallas en centímetros y di claramente si el modelo queda holgado o ajustado.
Y ten lista la respuesta de qué pasa si no queda. No importa tanto cuál sea tu política, importa que exista y que la digas antes de cobrar: eso es lo que hace que una desconocida se anime a comprarte la primera vez.