Cuánto inventario necesitas de verdad para empezar a vender lencería
Por qué el primer pedido no debe ser el más grande que puedas pagar, y cómo saber cuándo sí conviene subir volumen.
Inventario parado es dinero muerto
El error más caro al empezar no es comprar poco: es comprar mucho de lo equivocado. Una pieza que no rota te costó dinero, te ocupa espacio y no te dice nada útil. Cinco piezas distintas que sí rotan te enseñan qué comprar la próxima vez.
Por eso el primer pedido debe ser el más variado que puedas pagar, no el más grande. Estás comprando información tanto como producto.
Empieza donde puedes mezclar
El pedido mínimo de mayoreo existe justamente para eso: es el nivel donde puedes combinar modelos, colores y tallas dentro del mismo pedido. Aprovéchalo para probar varias categorías a la vez en lugar de apostar todo a una.
Los pedidos de volumen —de cien o doscientas piezas— son otra cosa: ahí el precio por pieza baja, pero se trabaja un solo modelo. Ese nivel es para cuando ya sabes exactamente qué se te vende, no para descubrirlo.
La señal de que ya es momento de subir volumen
Cuando un modelo se te acaba antes que los demás, dos o tres pedidos seguidos, ese es el que aguanta un pedido de volumen. No lo decidas por gusto propio ni por lo que se ve mejor en foto: decídelo por lo que se te acabó.
Antes de eso, subir volumen es apostar. Después de eso, es simplemente comprar más barato lo que ya sabes que vendes.
Reponer vale más que acumular
Una clienta que pide algo y le dices "se me acabó" es una venta perdida, pero una clienta que ve siempre lo mismo también deja de comprar. El equilibrio no está en tener mucho: está en reponer rápido lo que rota y renovar poco a poco lo que no.
Trabajar con un proveedor que te surta rápido vale más que tener bodega llena. Es la diferencia entre invertir en producto y congelar tu dinero.